Roof and Façade
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Un edificio que parece salido de otro universo

© iStock / breath10

El museo Kunsthaus Graz estimula la fantasía. ¿Se trata de una criatura marina? ¿O tal vez de un ser de otra galaxia? Los arquitectos lo bautizaron con el nombre de “friendly alien”, o extraterrestre amistoso. Y así es: con su forma biomórfica y la fachada azul de PLEXIGLAS®, el Kunsthaus parece un alienígena en medio de edificios históricos.

Cuenta la leyenda que, hace unos 20 años, una pastilla de jabón llegó a manos del arquitecto francés Colin Fournier mientras estaba en su habitación de hotel. Para divertirse, empezó a modelarla con un cuchillo, dejando que resbalara una y otra vez por sus manos empapadas. Al final, dotó a la pastilla de una forma de apariencia orgánica. Y al mismo tiempo concibió la idea fundamental para el edificio que se inauguró en el año 2003 con el nombre de Kunsthaus Graz. Pero todavía había un reto pendiente: ¿con qué material debía construirse?

De la inspiración a la fachada

La respuesta vino de la mano de Thilo Üblagger, ingeniero y director de k-tec Thermoforming Solutions en Radstadt, Salzburgo: “Cuando vi el esbozo por primera vez, lo tuve claro enseguida: sí, es factible, concretamente con PLEXIGLAS®”, relata Üblagger. “Se trata de uno de los pocos materiales que pueden moldearse hasta ese extremo, a la vez que ofrece numerosísimas variaciones en lo relativo al rendimiento visual y resulta extremadamente duradero”. Üblagger convenció de su idea a los arquitectos y responsables de la ciudad de Graz. El gran proyecto ya podía comenzar.

Todo un desafío de fabricación

Fue preciso cortar y moldear más de 1200 piezas individuales para materializar la impresionante cubierta de 20 mm de espesor y casi 5000 m² de tamaño de PLEXIGLAS® GS, en la que cada pieza es distinta de las demás. “No podíamos crear un programa de fresado general para dar el tamaño adecuado a todas las planchas de PLEXIGLAS®. Cada pieza tuvo que fabricarse por separado”, recuerda Üblagger. Un proceso laborioso con una clave decisiva: “El procedimiento debe controlarse de tal modo que el resultado sea siempre una pieza exenta de tensión”, señala Üblagger, “porque si la pieza está sujeta a tensiones, existe peligro de rotura”. Por ese motivo, la laboriosa planificación y el desarrollo del sofisticado procedimiento requirieron por sí solos un año entero de trabajo preliminar.

 

Una fachada muy llamativa

Con su forma biomórfica semejante a un cojín de aire resplandeciente y la fachada azul dotada de 16 “inyectores” con forma de tobera, el diseño futurista del Kunsthaus flota sobre los tejados rojos de la ciudad como si de un alienígena amistoso se tratase.

© Adobe Stock / Vladislav Gajic

Trabajo en detalle

Partiendo de la maqueta digital del edificio, para construir la fachada se fresó una forma propia para cada plancha que sirvió de modelo a la curvatura esférica de cada una de ellas. Tras el moldeado térmico se efectuaron los taladros y fresados finales para la fijación y el marcado de las distintas piezas.

© Peter Seelmann, Röhm GmbH

Fachada tecnológica

Un área de 900 m² del recubrimiento exterior de PLEXIGLAS® se utiliza además como “fachada BIX”. Tras ella se ocultan 946 tubos fluorescentes normales de 40 vatios, con un diámetro de 40 cm cada uno. Un software permite controlarlos y regularlos individualmente, siendo capaces de emitir hasta 20 destellos por segundo. La fachada BIX se utiliza al caer la tarde para la visualización de proyectos artísticos. Por cierto: BIX es un neologismo formado por los términos ingleses BIG y PIXEL.

© Adobe Stock / jochenL.E.

Una fachada duradera para el Kunsthaus Graz

El gran esfuerzo mereció la pena: PLEXIGLAS® ha logrado satisfacer los requisitos especiales de los arquitectos. No solamente ha hecho posible la forma biomórfica, sino que las propiedades de este material han resultado ser muy adecuadas para las condiciones de iluminación del lugar: “PLEXIGLAS® garantiza la penetración de luz diurna directa a través de los ‘inyectores’ con forma de tobera orientados hacia el norte y al mismo tiempo es resistente a la radiación UV, lo que lo hace muy duradero”, explica Üblagger. Mientras que otros plásticos expuestos a la intemperie durante todo el año adoptan rápidamente un aspecto deslucido, PLEXIGLAS® mantiene su calidad visual.

 

Justo como el primer día

También Barbara Steiner, directora del museo Kunsthaus Graz, está convencida de que con PLEXIGLAS® se tomó la decisión correcta: “El edificio vive de su color, y este sigue siendo radiante”. Pasados ya 15 años, no se perciben cambios visibles. Tan solo es preciso limpiar las planchas de vez en cuando. Esto no sorprende a Thilo Üblagger, quien apostó por la durabilidad de este material ya durante la fase de planificación: “El Kunsthaus tiene el mismo aspecto que el primer día. No ha sufrido modificaciones visuales ni físicas de ningún tipo”.

Lo único que cambia continuamente en la extraordinaria fachada del museo Kunsthaus Graz es la denominación que le dan a ella los espectadores. Mientras al contemplarla algunos hablan de un alienígena, otros comparan el Kunsthaus con un pepino de mar, un hipopótamo, un cojín de aire o una ballena azul. Pese a lo inequívoca y obvia que fue la decisión acerca de PLEXIGLAS® como material de construcción, el abanico de nombres apropiados parece no tener límites.

 

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